Tres tradiciones diferentes en la religión nahua
Tres tradiciones en el México antiguo
Alfredo López Austin habla de distintos sistemas de creencias entre los nahuas, no era un sistema teológicamente unificado, más bien varias ramas en base a las distintas cosmovisiones sobre la muerte, sin embargo aquí hay alguna interpretación de cuáles habrían sido y como se habrían desarrollado
Tradición A: La muerte como integración a la divinidad (élite)
Se dice que dependiendo el tipo de muerte, los difuntos podían ir a alguno de los 4 rumbos del Inframundo: los que morían de vejez o de enfermedades no consagradas, como la hidropesía, iban a Mictlan; los guerreros que morían en combate y las mujeres que lo hacían en el primer parto iban a Tonatiuh ichan, la casa del sol; los que se suicidaban o morían por estrangulación iban a Cincalco, la casa del maíz; y los que morían ahogados, de enfermedades de la piel o a causa de una mordida de serpiente o morían ahogados iban a Tlalocan,
Destino del teyolia: Algo de los hombres importantes se integraba, tras la muerte, a una divinidad, o se convertía en una divinidad, su teyolia se divinizaba y dependiendo si eran guerreros se volvían dioses teoyaomiqui, si eran mujeres muertas en parto se volvían cihuateteo y los del Tlalocan se volvían ahuaque y ehecatotontin para ayudar a Tlaloc a llevar la lluvia y el aire respectivamente.
No hay salvación, solo se busca la muerte heroica y la suerte en vida , se cultiva la valentía, la pureza y la devoción a los dioses para tener la muerte heróica
Mecanismo: La muerte violenta o heroica facilita la integración
La valentía, pureza y devoción ayudan.
Guerreros muertos en combate acompañan al sol; mujeres muertas en parto acompañan al sol poniente; los tlaloques son personas que murieron en circunstancias específicas se vuelven dioses durante 4 años, después se volvían aves celestiales entre otros seres.
Cosmovisión subyacente Existe una continuidad entre el mundo humano y el divino; los seres humanos pueden trascender su condición
Esta tradición contiene la semilla de un monoteísmo o al menos monolatria jerárquica: si los hombres importantes pueden volverse dioses, y si los dioses son en última instancia manifestaciones de Ometéotl, entonces se puede desarrollar una teología donde existe un solo principio supremo y los demás seres (humanos divinizados, dioses menores) son emanaciones.
Los guerreros muertos acompañan al sol; las mujeres muertas en parto acompañan al sol poniente; los tlaloques son humanos divinizados. No hay igualdad en la muerte, pues los plebeyos se vuelven objetos comunes mientras los nobles se vuelven ayudantes del sol.
La jerarquía social se mantiene en el más allá, pues al morir continúa la jerarquía: personas muy importantes (nobles y sacerdotes) se vuelven o se integran a astros, fenómenos meteorológicos, fieras poderosas o se integran a divinidades relacionadas, mientras que el vulgo, la plebe en objetos comunes de la naturaleza como minerales, plantas o animales pequeños quizás después de servir a cada dios segun su muerte o devoción, luego de 4 años de trabajo para eso dioses.
Algo similar sucede entre los otomíes modernos con los bädi(brujos, hombres de conocimiento) y las antiguas(dioses o deidades), ya que los bädi al morir se integran con "las antiguas" y se vuelven uno con ellos.
Se habría sistematizado una teología donde Ometéotl es el principio supremo, pero Huitzilopochtli(o Quetzalcóatl en el orden zuyuano) es su manifestación más plena en la era del Quinto Sol. Los guerreros que mueren en combate se integran al séquito solar
El nenomamictiliztli (suicidio ritual) se habría codificado como un "código del honor" similar al bushido japonés. Las tres virtudes de los guerreros (devoción, valentía, pureza) habrían sido el centro de la formación de los jóvenes
Religión actual más cercana: Hinduismo (Advaita) con un fuerte énfasis en el karma yoga guerrero, pero también con paralelismos con el shinto estatal japonés (sacralización del emperador y la guerra) y el bushido.
El más allá es continuación de este mundo Los muertos trabajan para los vivos y viceversa, pues los que van al Tlalocan se vuelven tlaloques que trabajan para el ciclo agrícola, benefico para los vivos, lo mismo con los guerreros que acompañan al sol
los difuntos capturan los tonalli de los vivos en beneficio del dios al que sirven.
Tradición B: La muerte como disolución y continuación mundana
Alfredo Chavero menciona: “Comprendieron un ser, el Ometecuhtli; pero ese creador era el elemento material fuego y la creación se producía por el hecho material del omeycualiztli. El ser creador era el eterno, el Ayamictlan; pero lo imperecedero continuaba siendo la materia fuego. Los dioses son los cuatro seres materiales, los cuatro astros..[...]Jamás se percibe siquiera la idea de un ser espiritual. Los nahoas no fueron deístas, ni puede decirse que su filosofía fue el panteísmo asiático; fue tan sólo un materialismo basado en la eternidad de la materia. Su religión fue el sabeísmo de cuatro astros, y como su filosofía, fue también materialista”. “Sus dioses eran materiales; el fuego eterno era la materia eterna; los hombres eran hijos y habían sido creados por su padre el sol y por su madre la tierra; el fatalismo era la filosofía de la vida.”
Chavero interpreta que, una vez concluido el difícil viaje de cuatro años por los nueve niveles del Mictlán, el alma llegaba ante Mictlantecuhtli y Mictecacíhuatl, donde sufría una disolución total o "muerte definitiva", implicando la desaparición del ser. A diferencia del Tlalocan (paraíso de Tláloc) o el Tonatiuhichan (paraíso del Sol), el Mictlán era el destino de quienes morían de muerte natural, y Chavero lo describe como una "cuarta mansión" o nivel final donde se extingue la conciencia. Sin embargo esto podría ser más universal, pues se decía que una vez que el muerto era enterrado, Tlaltecuhtli, el dios/diosa madre(morir era un acto simétrico con el nacimiento) de la tierra, devoraba la parte mortal de su cuerpo, esto es, su carne, a lo largo de cuatro años, hasta que únicamente quedaban los huesos para luego desaparecer.
También podemos recoger algunos textos de los cantantes mexicanos, que eran una muestra de su tradición literaria:
Maca cocoya amoyollo, yehua amotlatoltzin, antocnihuan,
no iuhqui in nicmati, no iuhqui in quimati,
ceppa yauh in tonemiz.
Cemilhuitl on tiyahui on ximoa nican.
Zan tontiximatico, zan tontictlanehuico o ye nican tlalticpac.
¡Xi hualla ma tonacahuahuican!
Man conchiuhtinemi in on cuacualtinemi,
in tlatlahue ye nican.
¡Ma cemicac on nemi,
ma ca aic on miquia!
Cantares mexicanos, f. 25v y 26r.
No se aflijan vuestros corazones, amigos míos;
como yo lo sé, también ellos lo saben,
una sola vez se va nuestra vida.
Así en paz y en placer pasemos la vida,
¡venid y gocemos!
Que no lo hagan los que viven airados,
la tierra es muy ancha.
¡Ojalá siempre se viviera,
ojalá nunca tuviera uno que morir!
Otro fragmento:
¿Acaso por segunda vez hemos de vivir?
Tu corazón lo sabe:
¡una sola vez hemos venido a vivir!
¿Cuix oc ceppa ye tonemiquiuh?
In yuh quimati moyol:
¡Zan cen tinemico!
(Ms. Cantares mexicanos, f. 12r.)
Así como este famoso poema de Netzahualcóyotl
Como una pintura
nos iremos borrando,
como una flor
hemos de secarnos sobre la tierra,
cual ropaje de plumas
del quetzal, del zacuán,
del azulejo, iremos pereciendo.
Iremos a su casa.
Llegó hasta acá,
anda ondulando la tristeza
se los que viven ya en el interior de ella…
No se les llore en vano
a Águilas y Tigres…
¡Aquí iremos desapareciendo:
Nadie ha de quedar!
Príncipes, pensadlo,
oh Águilas y Tigres:
Pudiera ser jade,
pudiera se oro,
también allá irán
donde están los descorporizados.
¡Iremos desapareciendo:
Nadie ha de quedar!
Bajo está concepción el teyolia también desaparecía en el Mictlán. La vida verdaderamente importante se da en la tierra.
No hay salvación ni vida después de la muerte en un sentido trascendente. El ihíyotl y el tonalli eran físicos y estaban en los restos del difunto: en su cabello, uñas, incluso olores del cuerpo en descomposición, el cual se manifiestaba el ihiyotl, que podía causar enfermedades a la gente inmoral, o bien, el tonalli en el cabello de los muertos podían traer fortuna.
Los muertos iban al Mictlán, un lugar sombrío donde el teyolia se desvanecía.
Cosmovisión subyacente: Énfasis en la vida terrenal; la muerte es un cierre. La justicia divina ocurre en esta vida, no después. La muerte es una disolución en Mictlán, el Mictlán mismo no era sobrenatural, sino la misma tierra, los muertos que están ya bajo tierra, están ya en el Mictlán
Ética terrenal, muy similar a la ética confucianizante
Esta tradición es la más "materialista" y la que más se acerca al naturalismo que menciona Chavero. Si la vida verdadera es solo la terrenal, entonces la ética debe centrarse en el orden social, el equilibrio y la conservación. Esto es el núcleo de un posible confucianismo mesoamericano
¿Cómo se habría desarrollado? Texcoco, con su tradición de sabios-gobernantes y su menor énfasis en el sacrificio masivo, era el candidato natural para este camino. Nezahualcóyotl es el antecedente histórico, al ser un poeta , filósofo y gobernante.
Esto sería un "confucianismo mesoamericano"
Sería una religión donde el centro es la ética social, el buen gobierno y el equilibrio personal.
Los rituales ordenan el tiempo y la comunidad, pero no buscan la salvación individual.
La muerte es el fin; por lo tanto, la vida terrenal es el marco único de realización.
Los sabios-gobernantes (tlamatinime) son los modelos éticos.
La cosmología cíclica y dualista proporciona el marco para entender el mundo.
Ometéotl se habría vuelto una figura cada vez más abstracta, similar al Tian confuciano o el Teotl sería incluso al Tao, dónde más bien, el énfasis habría estado en el orden social, el buen gobierno y la armonía con los ciclos naturales.
Se habría desarrollado un sistema ético basado en el equilibrio(tlacocualli in monequi), la moderación, la piedad filial (extendida al calpulli) y el deber del gobernante. La guerra sería vista como un mal necesario de acuerdo al orden zuyuanista, no como un fin como en el tlacaelismo.
Autocontrol , virtud, aspectos morales del trabajo y la armonia social, autocontrol también el taoismo tenía esta característica, pues incluso los que habían nacido bajo un signo calendarico favorable, tenían que hacerse dignos mediante una buena conducta.
Tal como revelan estos textos:
“Hacía merecimientos, se amonestaba a sí mismo: le iba bien...
Estaba fuera de sí, nada llevaba a cabo, de nada se hacía digno:
sólo su humillación y destrucción merecía.
Y algunos obraban con pereza aunque era bueno el signo en que habían nacido: éstos vivían miserables
Auh in aquin vel ontlamacehua, in huel monotza: ca oncan quizaya…
Auh in tlacamo vel monotza, tle onquizaya, atle icnopil: zan yahuil quizca, iquequeloloca in quimomacehuiaya.”
(Textos de los informantes indígenas de Sahagún,
en L. Schultze Jena, Wahrsagerei, Himmelskunde und
Kalender der Alten Azteken, p. 104.)
El premio y castigo son terrenales No hay un cielo o infierno eterno, no hay salvación.
La justicia divina ocurre en esta vida, el prestigio y los placeres mundanos son el premio, tal como se ve en estos textos:
Anca zanio nican ni tlalticpac
huelic xochitl in cuicatl
man ya tonecuiltonol in ma ya tonequimilol,
¡ic a xon ahuican!
(Ms. Cantares mexicanos, f. 61v.)
Por tanto, sólo acá en la tierra
es donde perduran las fragantes flores
y los cantos que son nuestra felicidad.
¡Gozad, pues, de ellos!
El placer tiene como límite la moderación; el exceso lleva en sí el germen del castigo. El equilibrio marca el mejor estado posible del hombre, un estado terreno.
Una moral pragmática: conservación de la vida, integridad del cuerpo y salud , dónde la devoción a los dioses era para tener fortuna en vida, se practicaba la pureza y los pecados era la degeneración sexual, los vicios y la soberbia. Los cuales estaban asociados siempre a enfermedades por su abuso.
Mientras que las enfermedades son el castigo, consecuencias de los excesos de los placeres así como eran producto de envidia, odio y otros estados de ánimo que son consecuencia del desequilibrio, así como el hambre, la pobreza y la fatiga eran castigos en vida, y la recompensa era el placer, la descendencia y la buena suerte, el equilibrio era el ideal
Como un proverbio náhuatl proclama: tlacoqualli in monequi : El centro bueno es necesario, "el bien medio es necesario" (Sahagun 1953-82:VI, p.231, trans. por Burkhart 1989:134).
La vida es el marco plena, no se concibe la vida como un simple paso a una existencia superior.
La religión actual más cercana: Confucianismo (ética social, gobierno de sabios) con elementos de estoicismo (aceptación de la finitud, tiempo cíclico, incluso cierto panteísmo) y taoísmo (armonía con la naturaleza, monismo dualista, naturalismo).
Alfredo López Austin menciona: “Aunque no toda la orientación moral se reducía al deseo de conservación de la salud, de la vida y de la integridad del cuerpo, es indudable que no había otra aspiración que tuviera un papel igual en la higiene y conservación de la sociedad. La antigua moral era, sin duda, una moral con fuerte tinte pragmático. El hombre podía usar como recurso la agudización de su astucia para burlar influencias y castigos, para negociar los factores de la suerte, para eludir las consecuencias reflejas de sus actos. Pero era un juego difícil, peligroso, y el camino más factible y sencillo llevaba al individuo a cumplir normalmente sus obligaciones, su cargo, dentro del orden sancionado por leyes que se suponían universales.”
Tradición C: La reencarnación (o retorno cíclico)
Destino del teyolia Posibilidad de reencarnación en un plazo de cuatro años.
Mecanismo: El teyolia puede regresar a la tierra después de un periodo en el Tlalocan o en otros espacios, ya que según el mito, después de 4 años en que se descomponía el muerto en el Mictlán, sus huesos eran reciclados, ya que después de pasar por el Chicnauhmictlan, se reciclaban y volvían a nacer, incluso después esas diferentes partes del Mictlán , otros 4 años iba al Omeyocan, asi como la creencia que los niños sacrificados, los bebés muertos al nacer y lactantes podían regresar instantáneamente ya que su teyolia estaba limpio o bien regresarían a reencarnar al final del 5 sol para repoblar el mundo
Ejemplo: El himno de Tláloc mencionado por Seler y Garibay
sugiere una "doctrina de la reencarnación".
La posibilidad de una reencarnación. Algo así como una velada doctrina
acerca de otra posible existencia en la tierra, para quienes han ido al Tlalocan.
Eduard Seler, op. cit., t. II, p. 993. El doctor Garibay coincide en esta misma
interpretación de la que llama una “doctrina de la reencarnación” entre los nahuas
al comentar el “Himno de Tláloc” en su libro Veinte himnos sacros de los nahuas,
México, Universidad Nacional Autónoma de México, Instituto de Historia, Seminario de Cultura Náhuatl, 1958, p. 61-62.
Ahuia, nauh xiutica in topan necahuiloc,
ayoc inematian, amo in tlapoalli,
Ximoayan ye Quetzalcalli,
nepanahuia iaxca inteizcaltiquetl.
(Conservado por Sahagún en su Historia, t. I, p. 276; el
texto ha sido depurado de numerosas erratas por el doctor
Garibay.)
En cuatro años, en el más allá hay resurgimiento,
ya no se fija la gente, ya perdió la cuenta,
en el lugar de los descarnados, en la casa de plumas de Quetzal, hay transformación de lo que pertenece al que resucita a las gentes.
Axcan oc ceppa yoli, tlacati in piltzintli. Axcan oc ceppa cualtia, oc ceppa yectia. Oc ceppa quipitza, qui mamali in tonan in Chalchiuhtlicue. Códice Florentino VI, 202
Ahora otra vez vive, otra vez nace el niñito. Ahora otra vez se hace bueno, otra vez se hace recto. Otra vez sopla en él, lo barrena, nuestra madre Chalchiuhtlicue.
Cosmovisión subyacente El tiempo es cíclico; lo que fue puede volver a ser. "Otra vez así será, otra vez se extenderá el ahora y el aquí".
Según los poemas de Netzahualcóyotl y los poemas en los cantares mexicanos:
¿Acaso hablamos algo verdadero aquí, Dador de la vida?
Sólo soñamos, sólo nos levantamos del sueño.
Sólo es un sueño...
Nadie habla aquí de verdad..
¿Azo tla nel o tic itohua nican, ipalnemohua?
Zan tontemiqui in zan toncochitlehuaco
Zan iuhqui temictli...
Ayac nelli in quilhuia nican…
(Ms. Cantares mexicanos, f. 5v y 13r.)
Esta tradición contiene la idea de que la vida terrenal es un sueño y que la muerte es despertar a una realidad más profunda. La combinación de esta idea con la práctica de la introspección y meditación mediante la poesía y las artes podría haber dado lugar a un camino de renuncia similar al budismo.
¿En qué consiste esta línea? Los dioses existen, pero están dentro del ciclo de renacimientos, similar al samsara, pues los hombres al morir se vuelven dioses y los dioses al sacrificarse se vuelven hombres, los dioses sueñan que son hombres y los hombres despiertan convirtiéndose en dioses. El objetivo no es adorarlos a los dioses, sino convertirse en uno para mantener el orden cósmico y bien, ser consciente de la situación onírica de la realidad, despertar es un sentido esoterico, donde Ometéotl es el principio último y todo lo demás es como un sueño, así como Netzahualcóyotl se expresaba de un supremo dios: Moyocoyatzin, Ipalnemohuani, Tloque Nahuaque, "aquel que se inventa a sí mismo" "por quién se vive" "dueño del cerca y del junto".
El franciscano Sahagún, al referirse al nombre que se dio a la ciudad de Teotihuacan, afirma:
Y se llamó Teotihuacan, "el pueblo de téotl", que es "dios", porque los señores que allí se enterraban, después de muertos los canonizaban por dioses, y que no se morían, sino que despertaban de un sueño en que habían vivido. Por lo cual decían los antiguos que cuando morían, los hombres no perecían, sino que de nuevo comenzaban a vivir, casi despertados de un sueño, y se volvían en espíritus o dioses.
Les decían: "Señor, señora, despiértate, que ya comienza a amanecer, que ya es el alba, que ya comienzan a cantar las aves de plumas amarilllas, y que ya andan volando las mariposas de diversos colores." Y cuando alguno se moría, de él solían decir que ya era téotl, que quiere decir que ya era muerto para ser espíritu o dios…(Sahagún, 2000, Vol.
II, pp. 672-673).libro
X de la Historia general de las cosas de la Nueva España
Destino humano: El teyolia puede reencarnar en un plazo de cuatro años. La muerte es un "despertar" de este sueño que es la vida terrenal. Hay una realidad más profunda más allá de este mundo.
Ética : Buscar el despertar mediante la introspección, la meditación, la poesía, la renuncia al mundo y la no-violencia, radicalizando la prohibición quetzalcoatlista del sacrificio humano, así el sacrificio humano se hubiera reemplazado por el autosacrificio como hizo Ce Acatl Topiltzin Quetzalcóatl punzandose con espinas de maguey como autosacrificio, practicando el ascetismo
.“.. dicen que el dicho Quetzalcóatl hacía penitencia punzando sus piernas y sacando la sangre con que manchaba y ensangrentaba las puntas de maguey ..." (Sahagún, 1989, t. I, p. 209).
Las citas sobre Ce Acatl Topiltzin Quetzalcóatl como un noble asceta , que en vez de sacrificios humanos eran más simbólicos, solo serpientes y mariposas algunos españoles lo vieron en sentido literal y otros como una metáfora de lo terrenal y celestial
Eran cuidadosos de las cosas de dios,
sólo un dios tenían,
lo tenían por único dios,
lo invocaban,
le hacían súplicas,
su nombre era Quetzalcoatl.
El guardián de su dios,
su sacerdote,
su nombre era también Quetzalcoatl.
Y eran tan respetuosos de las cosas de dios,
que todo lo que les decía el sacerdote Quetzalcoatl
lo cumplían, no lo deformaban.
El les decía, les inculcaba:
-Ese dios único,Quetzalcoatl es su nombre.
Nada exige,sino serpientes, sino mariposas,
que vosotros debéis ofrecerle, que vosotros debéis sacrificarle"
"Huellateumatini catca,
ca za ce inteouh,
quicemmatia,
in quinotzaia,
in quitlatlauhtiaia
in itoca Quetzalcóatl.
In el intlamacazcauh catca,
In inteupixcaun,
zan no itoca Quetzalcóatl.
Auh inin cenca huellateomatini catca,
in tlein quimilhuiaia in teopixque in Quetzalcoatl
huel quichioaia, amo quitlacoaia
Ca quimilhui, quinnonotz:
-Ca za cen teotl,
itoca Quetzalcoatl.
Atle quinequi,
zan coatl, zan papalotl,
in anquimacazque,
in ixpan anquimictizque."
(Códice Matritense de la Real Academia, fol. 176 r.)
Cosmovisión La vida terrenal es ilusoria en comparación con la realidad última. El sufrimiento proviene del apego a lo ilusorio, tal como revelan este proverbio:
zan yuhquin cochitlehualli, temictli ipan ticmatizque in iz tlalticpac in pacoa”
"sólo como un ensueño, como un sueño debemos considerar el placer de este mundo"
El camino es la sabiduría (toltecáyotl) que trasciende el ciclo, trascender la humanidad misma.
Se habría desarrollado una teología donde teotl es equivalente al Dharmakaya budista (realidad última), la importancia del sueño podría hacerlo similar al budismo tibetano y al budismo therevada, mientras que la integración de la dualidad lo acercaría más al pensamiento tantra que al budismo theravada
Los dioses serían manifestaciones ilusorias de Ometeotl, medios hábiles (upāya) para el despertar y mientras el camino A habla de que los nobles y gente importante se vuelven dioses importantes, astros y demás, está doctrina pudo haber explorado la posibilidad de llevar ese mensaje a las demás clases sociales, para que los plebeyos también pudieran acceder a eso.
Tal como menciona Miguel León Portilla: “Mas este primer equilibrio no fue algo estable; las luchas míticas de Quetzalcóatl y los varios Tezcatlipocas habrán de romperlo. Porque como ninguno de los cuatro dioses existe por sí mismo ni es en realidad el sostén del universo, ya que esto es obra de Ometéotl, su condición es también precaria e inestable. Sólo Ometéotl —dualidad generadora y sostén universal— está en pie por sí mismo.”
En esta interpretacion, lo unico verdadero es el teotl, lo que en otros texto se encuentra como ometeotl, todo lo demas es apariencia como un sueño los demás dioses del panteón nahua, son también unas cuantas de sus manifestaciones, por eso el cosmos es el nahual del teotl, así como en el sueño controlamos nuestro nahual, está realidad es su sueño.
La poesía náhuatl (in xochitl in cuicatl, "flor y canto") como vehículo de verdad profunda, una vía estética al conocimiento/iluminación/gnosis tiene paralelo en la poesía zen y en los sutras místicos.
La práctica central es la introspección y la meditación mediante la poesía, la toltecayotl
Esto sería diferente de la tradición B ya que prioriza la vida después de la muerte, pero a diferencia de la tradición A que prioriza la forma en como se muere, aquí se prioriza la devoción y ritos nahuales de lucidez onírica
¿Cómo se habría desarrollado? A través de órdenes de tlamatinime errantes que abandonaban el mundo para buscar la trascendencia, radicalizando la enseñanza de Quetzalcóatl.
Estas tradiciones no fueron necesariamente reconciliadas. Coexistieron en distintos estratos sociales y en distintos centros ceremoniales. Lo que los mexicas hicieron con Tlacaelel fue imponer una interpretación militarista sobre este sustrato diverso, pero no eliminaron las otras.
La conquista truncó este proceso. Pero si hubiera continuado, es plausible que:
Los tlamatinime de Texcoco hubieran desarrollado una ética confucianizante basada en la tradición B.
Las órdenes quetzalcoatlistas hubieran radicalizado la tradición C hacia un camino budista.
La élite guerrera tenochca hubiera mantenido una versión más abstracta y jerárquica de la tradición A, acercándose a un monoteísmo inclusivo.
La tensión entre estas tres vías habría definido el devenir filosófico-religioso de Mesoamérica, de manera similar a como el confucianismo, el budismo y el taoísmo dialogaron y se sintetizaron en China.
La existencia de estas tres escuelas no es una especulación arbitraria, sino la conclusión lógica de:
La diversidad de tradiciones sobre el destino del teyolia (López Austin).
La existencia de distintos centros de poder con tradiciones intelectuales propias (Texcoco, Tenochtitlan, Cholula, Tula).
La polisemia de los conceptos fundamentales (teotl, sueño, atlachinolli).
Las diferentes respuestas a la ideología militarista impuesta por Tlacaelel.
Las distintas interpretaciones de la figura ambivalente de Quetzalcóatl.
Las diferentes escatologías (aplazar el fin, aceptar el fin, trascender el ciclo).
Cada escuela tomó un conjunto de conceptos, tradiciones y figuras, y los desarrolló sistemáticamente. La conquista española truncó este proceso, pero si hubiera continuado, es altamente probable que Mesoamérica hubiera producido un debate filosófico-religioso tan rico como el que ocurrió entre el confucianismo, el budismo y el taoísmo en China, o entre las escuelas hinduistas y budistas en la India.
Bibliografía:
- Cuerpo humano e ideología, Alfredo López Austin,1989
- El nahualismo, Roberto Martínez González, UNAM, Instituto de Investigaciones Históricas, 2016
-Filosofía náhuatl estudiada en sus fuentes, Miguel León Portilla, 1966
- México antiguo, Alfredo Chavero, México s través de los siglos tomo I, 1888
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