La astronomía anahuaca
Los astrónomos eran reverenciados con el nombre de ilhuicacmatini por los nahuas del siglo XVI, se referían al sabio conocedor de los cielos
Eclipses
La tabla de eclipses del Códice de Dresde comprende un período 11,958 días, que ronda los 33 años entre las páginas 51 y 58. En esta fase de 11958 días, se aciertan 405 lunaciones o meses lunares; al dividir 11,958 entre 405 resulta en 29.52 días como valor para el mes lunar. Sorprendentemente esta cifra guarda una diferencia mínima con el valor de la astronomía moderna de 29.53. Este ciclo de 405 lunaciones hace conmensurable al calendario ritual de 260 días, pues 46 × 260 = 11,960, he aquí de nueva cuenta el calendario ritual.
Constelaciones y estrellas
La constelación de geminis era conocida entre los nahuas como Citlaltlachtli, "el juego de pelota estelar"
Orion, Geminis y la constelación del toro formaban también entre los nahuas la constelación de la xiuhcoatl: Las Pléyades serían el apéndice estelar característico de esta serpiente, Aldebarán coincidiría con un colmillo de la mandíbula inferior. Cástor y Pólux delinearían la lengua bífida. Betelgeuse, Rigel y el Cinturón de Orión configurarían el extremo de la xiuhcóatl.
Para los mayas la constelación de geminis representaba dos pecaríes de monte ak copulando, se trata de dos estrellas Cástor y Pólux. Este concepto nos recuerda las pinturas de Bonampak donde se ven seis pecaríes de monte.
Para los mayas el lugar de la creación estaba entre Orión y Géminis.
La Osa Menor fue denominada por los nahuas del Centro de México como Citlalxonecuilli, fray Bernardino de Sahagún apunta sobre esta constelación, también se relacionaba con Mixcoatl e Itzpapalotl, por su relación con el paso de la vía láctea
Para los mayas, la Osa Menor era Xamán Ek’ Chuak
En el Códice Bodley, lámina 15, un jaguar porta a la espalda una casa estelar, esta es una representación de la Osa MayorPara los mayas según el Diccionario de Motul, la constelación de Escorpión podría tratarse de Síina’an Eek’, ‘Estrella Alacrán’.
En Mitla, urbe distintiva de la cultura zapoteca, se representa en un mural del Grupo I, la conjunción entre la constelación del Escorpión y el planeta Marte según Daniel Flores
Para las culturas del Altiplano Central de México la constelación de Escorpión es Citlalcólotl, compuesto de las palabras nahuas citlali, ‘estrella’; y colotl, ‘escorpión’: “Estrella Escorpión”
Fray Bernardino de Sahagún apunta a que los nahuas denominaban Mamalhuaztli al patrón estelar que compone el cinturón y la espada de Orión. Para los antiguos habitantes del Altiplano, el mamalhuaztli era un instrumento útil para obtener fuego a partir de la
fricción de dos palos, les parecía al mirar al cielo que había una semejanza entre la forma del utensilio y la disposición de estas estrellas y decían que de ahí les vino la idea
Si la composición en el cielo invitó a interpretar por su formación el encendido del fuego, bien quedaría entonces considerar que el chispazo de dicho ejercicio podría tratarse de la supernova del Cangrejo 186 que estalló durante la primavera del año 1054 d. C., su brillo fue tal que durante 23 días relució en el cielo diurno, suceso que posteriormente se observó durante la noche por casi dos años, posiblemente la explosión de esta supernova inspiró esto.
Así también entre los nahuas, las estrellas Rigel y Bellatrix, según Morante son las deidades estelares de Yohualtecuhtli y Yacahuitztli. Yohualtecuhtli, es otro nombre de Tezcatlipoca y Yacahuitztli corresponde a Yacatecuhtli, dios de los mercaderes, también vinculado a Tezcatlipoca. Yohualtecuhtli, para los mexicas era el Señor de la Noche y de las horas nocturnas, y Yacahuitztli era otra de sus advocaciones, pero asociado a la puesta del Sol.
Las Pléyades son una de las constelaciones más importantes en Mesoamérica, ya que la salida heliaca de esta constelación anunciaba el inicio del tiempo de lluvias y con ello el inicio del ciclo agrícola. Las Pléyades, junto con la constelación Orión marcan los ciclos de siembra y nacimiento del maíz de temporal, dividiendo el año en dos partes: la del cultivo y la de la cosecha. Marcaban el momento idóneo para el fuego nuevo, Los mexicas según Sahagún identificaban a las Pléyades con el nombre de Tianquiztli y Miec esto significa mercado y muchedumbre, marcando así una similitud entre el aglomerado estelar y el humano.
según Hagar, Las Táuridas al ser registradas por los mayas en un panel del friso estucado de Acancéh, donde se aprecia a un personaje descendiendo con
símbolos estelares, en el panel contiguo se representa a una serpiente de cascabel, lo que podría indicar precisamente a Tzab, las Pléyades en la constelación del Toro, por lo cual el autor considera que se trata de Las Táuridas.
Meteoritos
Representación de un meteorito en el Códice Telleriano Remensis, lámina 42 v, una piedra incandescente asociada a un cielo estrellado en el rumbo de Nopala (costa Mixteca) para el año 7 Técpal o 1512 d. C.Meteoritos como excreción de los dioses, códice Borgia, lámina 26 (una idea que perdura hasta el presente entre diferentes grupos étnicos: en Guerrero con los tlapanecas, en Oaxaca con los chontales y en Chiapas con los tzotziles, tzeltales y tojolabales)
También se les llamaba citlalcuitlatl, excreción de las estrellas , también llamaban así a la obsidiana (itztli) y a la tectita
Estrella fugaz : Citlalin tlamina, Entre los mayas se denominaba lub-u lek, ‘caer estrella’ o ‘caer fuego del cielo
Los mayas creían que las estrellas fugaces eran flechas arrojadas por las deidades de la lluvia. En
este sentido, mencionan que durante la noche los balamo’ob disparan dardos de obsidiana, llamados piliz-dzoncab, contra ciertas entidades malignas de tal suerte que hay una estrecha relación entre la obsidiana y las estrellas fugaces
Cometas
Los mayas yucatecos consideraban a los cometas como estrellas humeantes; por su lado la cultura otomí consideraba a los cometas como una estrella que echa humo. Cometa en lengua maya se dice ikom ne, cuando su cauda es grande se dice, kak noh ek, en tzotzil es xohom’ k’anal, ‘la estrella rayo de luz’.
Para Bernd Fähmel los cometas son una de las advocaciones de Tezcatlipoca, este investigador también considera que se trata del cometa Halley contemplado en el año 1456 d. C. al distinguir la iconografía de la Tumba 2.
Así que el abandono tolteca de Tula se anuncia con un cometa en el año 1051, y con un cometa se anuncia en el año 1064 la partida de Aztlán de los que serán los herederos de los toltecas, queda claro entonces el simbolismo celeste de renovación contando con un simbólico lapso de 13 años. Los cometas también eran mensajeros de presagios funestos, como los 4 cometas que llegó a observar Moctezuma II, algo curioso aquí es el nombre de el gobernante tlaxcalteca de Quiahuiztlan, que fue un aliado importante de Cortés, pues su nombre era precisamente Citlalpopoca , esto es "estrella humeante" un cometa
Planetas
Venus
Quetzalcoatl convirtiéndose en la estrella de la mañana (Venus) según el monolito de maltrata, Veracruz
Para los mayas, venus era conocido como Xux Ek, la estrella avispa, asociaban la similitud de los ataques de las avispas con sus aguijones con los momentos perjudiciales en que venus atacaba con saetas
De igual manera, era conocida con los nombres de Noh Ich, el Gran Ojo, Chac Ek, la Estrella Roja, y Ahzah Kab Ek, la Estrella que Despierta a la Tierra
Para la astronomía posicional mesoamericana fue muy significativo registrar el desplazamiento de los planetas respecto al horizonte como queda demostrado al menos para El Caracol en Chichén Itzá respecto a venus.
El Códice Maya de México (Grolier) es el que registra el período sinódico de venus, es el más antiguo de todos los documentos mayas pues data del período Posclásico temprano(1024 y 1154 d. C.) mientras que el Dresde, Madrid y París son posteriores al año 1350 d. C. La Tabla de venus resume, perfectamente, las cifras exactas de los ciclos de venus, el año de 365 días o haaby el calendario ritual de 260 días denominado tzolkin.
Marte
Destaca el hecho de que el ciclo sinódico del planeta Marte es de 780 días, que es justamente 3 períodos de 260 días, es decir 3 veces un tzolkin o tonalpohualli.
cuando Marte cruza la vía Láctea, también puede estar relacionado con los eventos de venus. En la página 46 del Códice de Dresde, una banda de cielo sirve de trono para un dios anciano que llevaba un tocado que se asemeja al monstruo de Marte. Esta representación se correlaciona con la fecha 19 de enero del año 1221 d. C., cuando la estrella de la mañana se levantó con Marte en movimiento retrógrado en el borde de la vía Láctea, en ese momento, Mercurio también estaba cerca de la vía Láctea, y tal vez esta es la razón por la banda del cielo tiene una cabeza de búho adjunto que nos recuerda a Mercurio.
En la página 68 del Códice de Dresde Bricker y Bricker identifican una conjunción de Marte y venus, poco antes de la salida del Sol, el 16 de diciembre del año 949 d. C. ambos planetas surgieron cercanos entre sí, pues del glifo de venus dentro de una banda celeste aparece suspendido el monstruo de Marte.
Júpiter
En la página 46 del Códice de Dresde, según Milbrath a Júpiter se le representa como el Dios K, en su caracterización de víctima cuando está en movimiento retrógrado y en oposición a venus como Estrella de la Mañana para la fecha 19 de enero de 1221 d. C.
La tabla que ocupa las páginas 61 a la 62 del Códice de Dresde es considerada frecuentemente como la tabla del período sinódico de Júpiter
los mayas aproximaron el período sinódico de Júpiter, de 398.867 a 398 jornadas8 enteras. Es posible que en ciertas ocasiones los mayas se fijaran en el ciclo sinódico de este planeta para marcar acontecimientos políticos como sucede con las fechas de nacimiento, entronización y apoteosis de Kan B'ahlam II (684 - 702 d. C.) de Palenque
La apoteosis de Pacal II como Dios k tuvo lugar cuando Júpiter surgió como Estrella de la Mañana para el año 683 d. C. como se representa en la lápida del sarcófago del Templo de las Inscripciones en Palenque
Júpiter parece ser el planeta primordial de los gobernantes en la región de Palenque y Yaxchilán
El Glifo akbal es interpretado como Júpiter
Bibliografía







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