El sueño en la metafísica mesoamericana
En la antigüedad, como en las comunidades indígenas actuales, se creía posible entablar conversaciones con los seres divinos durante el sueño, y las visiones oníricas eran fuentes a las que continuamente se recurría para conocer lo oculto, Bartolomé de las casas recoge que: "Muchas cosas hacían o dejaban de hacer por sueños, que en mucho miraban, de los cuales tenían libros y lo que significaban, por imágenes y figuras",
Alfredo López Austin nos cuenta que desgraciadamente los celosos misioneros vieron en la interpretación de los sueños algo diabólico, y los libros de los que habla el dominico fueron destruidos por los españoles. Apenas quedan unas cuantas noticias acerca de las interpretaciones. Entre las fuentes subsistentes están los pobres textos de los sueños de los Primeros memoriales y las escuetas menciones de fray Diego Durán. Sin embargo aún con los conocimientos de lo que significaban los sueños para estás culturas podemos reconstruir y saber más su visión.
La importancia de los sueños era tal que se menciona que había un libro de interpretación de sueños
Para ser más específicos, los nahuas antiguos, creían que el ánima compartida por el individuo y su nahualli eran justamente el tonalli-incluida su contraparte nocturna y oscura y que, para el hombre-nagual, "su transformación se volvía su nahualli", de aqui que aquello a lo que las fuentes antiguas llaman la "transformación" no era más que el hecho de poder controlar las deambulaciones de su entidad compañera durante los sueños por medio de la transferencia del tonalli humano al cuerpo de su coesencia. En otras palabras, la "transformación" del nahualli es un acto que no implica ninguna modificación corporal, sino un traslado de conciencia, una "posesión" o incluso una ilusión malévola. Hoy en día encontramos la creencia en la adopción de la forma del nahualli durante el sueño entre los nahuas de Morelos, Guerrero, la Huasteca Hidalguense y la Sierra Norte de Puebla.
Actualmente muchos pueblos indígenas creen que durante el sueño se puede tener acceso al Inframundo, se puede hablar con las deidades, comunicarse con vivos y muertos, recibir mensajes de los dioses, el recuerdo que tiene el nahual durante sus incursiones nocturnas , el discurso del nahual como creen los otomíes, el discurso del reino de los muertos , el sueño es un proceso análogo a la muerte
Señalan que, según las creencias tzotziles, huaves y mixes, un individuo puede aprender la identidad de la coesencia(nahual o sus términos equivalentes) a través del sueño. Afirman que "todos los pedranos indican que las experiencias oníricas están asociadas al wayhel, y los sueños son interpretados siguiendo esta creencia". Por último, Hermitte señala que, en el pensamiento tzeltal, el hombre y el nahual no entran en contacto más que durante el periodo onírico, cuando el ch'ulel sale del cuerpo para trasladarse a la entidad compañera y animarla en un mundo poblado por seres sobrenaturales.
Es en razón de concepciones semejantes que Chamoux se atreve a decir que, para los nahuas de Huachinango, "el nahualli es de hecho la fase no-humana y nocturna de cada persona.
Controlar durante los sueños la entidad anímicas es la transformación del nahual, es así el nahual un brujo que engaña, que se oculta mediante una ilusión provocada por el sueño, de ahí que en la filosofía náhuatl se use el sueño como metáfora de algo ilusorio y efímero, tal como el refrán dice:
“zan yuhquin cochitlehualli, temictli ipan ticmatizque in iz tlalticpac in pacoa”
"sólo como un ensueño, como un sueño debemos considerar el placer de este mundo"
La misma metáfora de sueño incluye la muerte, donde el sueño, como se vió anteriormente se relaciona con el Inframundo, por otro lado en la metafísica náhuatl se usa la metáfora del sueño como una ilusión efímera, tal cual como el proverbio sobre el placer, como oposición a lo permanente es algo cierto.
Según los poemas de Netzahualcóyotl y los poemas en los cantares mexicanos:
¿Acaso hablamos algo verdadero aquí, Dador de la vida?
Sólo soñamos, sólo nos levantamos del sueño.
Sólo es un sueño...
Nadie habla aquí de verdad..
¿Azo tla nel o tic itohua nican, ipalnemohua?
Zan tontemiqui in zan toncochitlehuaco
Zan iuhqui temictli...
Ayac nelli in quilhuia nican…
(Ms. Cantares mexicanos, f. 5v y 13r.)
Asi, también hay otro poema de Tochihuitzin, quien fue contemporáneo de Netzahualcóyotl:
“De pronto salimos del sueño,
sólo vinimos a soñar,
no es cierto, no es cierto
que vinimos a vivir sobre la tierra.
Como yerba en primavera
es nuestro ser.
Nuestro corazón hace nacer,
germinan flores de nuestra carne.
Algunas abren sus corolas,
luego se secan.”
Menciona Miguel León Portilla acerca de esta visión de la finitud en los poemas de Netzahualcóyotl:
“el oro y el jade se quiebran” más bien parece un sueño, y no tiene en sí mismo el buscado fundamento, inquirieron acerca de su verdad, en el plano metafísico: topan, en el mundo de “lo que está por encima de nosotros”
A la vez que se reconoce que todo esté mundo es doloroso y perecedero, el placer es como una ilusión efímera, lo ilusorio es efímero, aunque no por eso malo, el placer es un regalo de los dioses, pero lo normal es el trabajo duro y el sufrimiento , algo muy similar a la doctrina budista, tal cual que es posible hacer una equivalencia:
La vacuidad budista es el teotl? O el teotl es el Dharmakaya? Ya que el Dharmakaya es el Cuerpo de vacuidad, una realidad más profunda detrás de todas la ilusiones efímeras de este mundo donde todo es perecedero.
En esta interpretacion, lo unico verdadero es el teotl, lo que en otros texto se encuentra como ometeotl, todo lo demas es apariencia como un sueño.
Esto también demuestra el carácter onírico de la existencia , el disfraz onírico del teotl , la existencia efímera y perecedera es también teotl, pero hay que hacer un paréntesis aqui, no se trata de una dicotomia platónica, donde hay una dualidad entre grados de realidad, una más superior que la otra, el disfraz del teotl no es un dualismo ontológico, es epistemológico porque la ilusión es producto de nuestra confusión, de la misma manera que podríamos entender que todo es ilusión y lo único que existe son los átomos que interactúan y forman la percepción de color, olor, sabor, etcétera, porque al final solo existen átomos y sus interacciones, así solo existe el teotl y sus transformaciones.
Regresando a las concepciones del sueño y lo perecedero y efímero, nuestra vida es efímera como un sueño, somos efímeros, comparados con la vida del cosmos, somos tan efímeros como un breve sueño en la eternidad del cosmos , en esto se parece a las doctrinas hindúes, dónde somos el sueño de Krishna o Brahma( hay otro paralelo, pues así como en el hinduísmo existe la noche y día de Brahma en ciclos de kalpas, también el fin de un Sol era concebido como “la noche del tiempo” y la muerte “la noche de la vida ”), aquí somos como un sueño más, una máscara o manifestación más de las muchas manifestaciones que tiene una divinidad impersonal panteísta a la cual, los demás dioses del panteón nahua, son también unas cuantas de sus manifestaciones, por eso el cosmos es el nahual del teotl, así como en el sueño controlamos nuestro nahual, está realidad es su sueño y su nahual, pues la palabra nahualtia, es una palabra que, además de querer decir “esconderse” o “cubrirse con algo”, puede igualmente significar “hacerse nahualli”.
Pues de la misma forma que un brujo nahual manipula su tonalli en el sueño(se dice que la diferencia entre el hombre nahualli y los hombres comunes es que él controla a voluntad el deambular del tonali, mediante sueños lúcidos u otras técnicas), el teotl es lo que se encubre mediante todas las cosas efímeras, temporales y perecederas que vemos(como la realidad inmanente y única está detras de toda realidad), el teotl está manipulando este mundo a través del cosmos como una proyección de sus sueños.
Pero como se menciona, va más allá de una simple ilusión, los sueños son tan reales como la realidad en la que vivimos, pero nuestra vida es como un sueño al ser comparado con la vida del cosmos, somos como un dios soñando que es distintos seres humanos, un dios que sueña sin saber que es dios, a menos que se haga consciente dentro del sueño.
Así también se mencionaba que era algo terrible, tabú, peligroso y perjudicial despertar bruscamente a alguien de un sueño, lo que lógicamente es como matarlo, y lo que en el sistema náhua se interpreta como un daño al tonalli, pues de la misma forma que al despertar, se interrumpe o se finaliza el proceso de la manipulación del tonali por el brujo nahualli, al morir es el equivalente de un despertar, así lo evidencia lo recogido por Sahagún:
Y se llamó Teotihuacan, "el pueblo de téotl", que es "dios", porque los señores que allí se enterraban, después de muertos los canonizaban por dioses, y que no se morían, sino que despertaban de un sueño en que habían vivido. Por lo cual decían los antiguos que cuando morían, los hombres no perecían, sino que de nuevo comenzaban a vivir, casi despertados de un sueño, y se volvían en espíritus o dioses.
Les decían: "Señor, señora, despiértate, que ya comienza a amanecer, que ya es el alba, que ya comienzan a cantar las aves de plumas amarilllas, y que ya andan volando las mariposas de diversos colores." Y cuando alguno se moría, de él solían decir que ya era téotl, que quiere decir que ya era muerto para ser espíritu o dios…[1]
De ahí lo recogido por el hombre dios, pero en esta visión panteísta donde todo es teotl, siempre lo fuimos, siempre fuimos dioses, pero así como los distintos dioses(Tezcatlipoca, Quetzalcóatl, Xipe Totec, etcétera ) ninguno de los dioses existe por sí mismo ni es en realidad el sostén del universo, ya que esto es expresión de algo más profundo: el teotl, todo es teotl y todos los demás dioses son solo su expresión y sus diferentes manifiesto, sus condiciones de los dioses son también precarias e inestables, solo el teotl está en pie por sí mismo. De la misma forma sucede con los humanos, ninguno está en pie por si mismo, pero todos son una de las múltiples expresiones y manifestaciones, así los hombres al morir son dioses pero con distintas jerarquías, con distintas funciones, pues los dioses al atravesar este mundo lo transforman, como si murieran para transformarse en piedras, animales, etcétera y de la misma forma, los seres humanos al morir, son los dioses regresando de dónde vinieron, convirtiéndose en energía, el sol, en estrellas y también en animales, pues los dioses pasan por nuestro mundo para llegar al Inframundo y nosotros al morir, pasamos por el Inframundo y regresamos al espacio divino para volver a ser dioses.
Podemos ver similitudes con tradiciones del budismo tibetano:
- El Sueño como Campo de Entrenamiento Espiritual: Ambas visiones conciben el estado de sueño no como un descanso pasivo, sino como un laboratorio crucial para el desarrollo de la conciencia y la liberación. Es un espacio donde se pueden trabajar y trascender los hábitos kármicos y las percepciones limitadas.
- La Lucidez como Herramienta Central: En ambos sistemas, el objetivo no es solo soñar, sino lograr la lucidez—el darse cuenta de que se está soñando mientras se sueña. Esta lucidez es el poder que permite al practicante dejar de ser un espectador pasivo para volverse un agente activo en su realidad onírica.
- La Muerte y el Estado de Sueño están Conectados: Ambos sistemas trazan un paralelismo entre el estado de sueño y el estado intermedio después de la muerte (Bardo en el budismo tibetano). Dominar la conciencia en el sueño se considera un entrenamiento directo para navegar conscientemente el proceso de la muerte y lo que viene después. La recogido por Sahagún acerca de que cuando morían los nobles, les decían despiértate, como morir es un acto de despertar de un sueño, tiene un eco directo en la idea budista de que la muerte es una oportunidad para el despertar si se mantiene la lucidez
- La Ilusión de la Realidad Convencional: Ambas filosofías sostienen que la realidad que experimentamos en la vigilia tiene una calidad onírica. Es decir, es menos sólida, fija y "real" de lo que parece. El Yoga tibetano del Sueño enseña que todos los fenómenos son de la "naturaleza de la mente", vacíos e ilusorios, lo que resuena profundamente con la idea del sistema náhuatl de que "todo lo efímero y perecedero es como un sueño".
La diferencia es que el sistema náhuatl es panteísta y el otro es no-teísta y vacío (sunyata), así como en budismo tibetano las deidades (yidam) son manifestaciones de la naturaleza de la mente del practicante, usadas como soportes para la meditación. Son medios hábiles (upaya) en vez de ser entidades reales como en el sistema nahua.
Otra diferencia es que en el budismo tibetano el sueño es Samsara y en los nahuas, el sueño es parte de la realidad
Y finalmente que la metafísica nahua es narrativa y activa en vez de contemplativa y disolutiva
Así como la diferencia entre realidad y sueño es epistemológica y no ontológica, tampoco hay diferencia ontológica entre hombres y dioses, pues un dios “nacía” (tlacati) en el cuerpo de un hombre, y un hombre o un artefacto animado “se hacía encáscara” (ixiptlati) de un dios, de esta forma los sacrificios humanos y la muerte eran como máquina de transformación ontológica de hombres a dioses. Las máquinas de transformación no se limitaban a la muerte y al sacrificio. También la constitución de un cuerpo, que los antiguos nahuas construían para las “encáscaras” (teixiptlahua) y las “efigies vivas” (tepictin), representaba una parte esencial de su dispositivo transformativo. De ahí que en el curso de las fiestas y en los rituales sacrificiales,hombres y dioses intercambiaban sus estados ontológicos y eran creados continuamente para que transitaran entre la vida y la muerte, entre lo divino y lo humano.
No solo los hombres importantes se volvían dioses(astros, fenómenos naturales, etcétera) pues también en los hombres comunes algo se integraba, tras la muerte, a una divinidad, o se convertía en una divinidad, está el ejemplo de los tlaloques que se habían sido hombres que se volvían los ayudantes de Tlaloc, otros se volvían ayudantes de Mictlantecuhtli y Mictecacihuatl, incluso se menciona que Huitzilopochtli alguna vez fue un hombre que después se volvió un dios. Actualmente los otomíes creen que los bädi (brujos o "hombres de conocimiento") también se integrarán a las «antiguas» nombre usado para los dioses, que existen desde hace mucho tiempo y que al mismo tiempo son ancestros de los otomíes, por lo tanto los otomíes están obligados a cumplir sus designios porque son sus ancestros, comunicándose en sueños. Aquí hay otra descripción de su religión panteísta: no solo todo es una expresión del teotl, sino que todo lo que vemos son dioses, dioses crearon a las criaturas y todo lo que existe mediante si mismos y esto solo ocurrió mediante el sacrificio de los mismos dioses, los dioses se sacrificaron y esto no es más que una transformación para volverse materia común, vida y todo lo observable, de esta forma su transformación los ató al ciclo de vida y muerte , que también fue creado por ellos: cada ser (piedra, animal, humano, etc) es un dios encapsulado en este mundo, cuando la materia se desgasta, los seres vivos mueren, van al lugar de la muerte, regresan al mundo de los dioses para otra vez de nuevo regresar a otro ser transformados en este mundo, de esta forma su esencia divina se conserva y se transforma en ciclos de creación y destrucción de las estructuras efímeras y perecederas porque de esta forma se ve como solo lo que vemos es efímero y perecedero, pero la realidad más profunda, lo que se conserva, es permanente, pues es el teotl, asi los ciclos de creación y destrucción, vida y muerte son como los ciclos de día y noche, como los ciclos de sueño y vigilia.
Referencias:
[1] (Sahagún, 2000, Vol. II, pp. 672-673).libro X de la Historia general de las cosas de la Nueva España
Bibliografía
- Cuerpo humano e ideología, Alfredo López Austin,1989
- El nahualismo, Roberto Martínez González, UNAM, Instituto de Investigaciones Históricas, 2016
- aztec philosophy: https://iep.utm.edu/aztec-philosophy/
- Filosofía náhuatl estudiada en sus fuentes, Miguel León Portilla



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